La regla de oro de las rotondas

No hay que darle más vueltas: no se puede salir de una rotonda por otro carril que no sea el derecho. Así que si circulan por el carril interior, tendrán que desplazarse al carril exterior con tiempo suficiente antes de salirse de la glorieta. Aunque en este artículo veremos que la teoría parece más fácil que la práctica.
Cómo se debe circular en una rotonda
Cómo se debe circular en una rotonda

Antes de meterme en harina, quiero destacar lo mal que se conduce en España. Aunque no somos ni los más temerarios ni los más ineptos, tampoco podemos presumir de nada en lo que a educación vial se refiere. Nuestra ancestral incapacidad para la convivencia, junto con la falta de civismo que tanto nos caracteriza, nos convierten en gente peligrosa cuando nos ponemos al volante. Y que nadie se me enfade, ya que como en toda generalización, siempre hay excepciones.

Como problema añadido a lo expuesto en el párrafo anterior, debo añadir que tenemos la “suerte” de ser gobernados por la gente más ignorante del mundo. Por eso cuando en algún foro de alcaldes alguno comentó que las rotondas generaban una mayor fluidez del tráfico, a todos los asistentes se les hicieron los ojos chiribitas pensando en las jugosas comisiones que podrían embolsarse por todas esas nuevas obras. Y poco tiempo después sembraron las ciudades y pueblos de España de rotondas cada veinte metros. Como las cosas se pueden hacer bien o mal, nuestro politiquillos se decantaron por la peor de las posibilidades. O sea: lo que fuese más incómodo para los usuarios de las vías que pretendían regular. Por eso nos encontramos con aberraciones como stops o semáforos inmediatamente antes del acceso a un rotonda; con cedas al paso en medio de una glorieta, alterando las normas generales de prioridad; o con calles de tres carriles por sentido que se cruzan en estrechísimas rotondas de dos carriles para que en el centro quepa una fuente horrorosa o alguna antiestética escultura del amiguete subvencionado de turno.

Lo importante a la hora de circular por una rotonda es saber, como ya decía en la entradilla, que se puede circular por cualquiera de los carriles siempre que sea dentro de poblado. En el caso de que estemos fuera de poblado, solo se puede utilizar el carril derecho, salvo que se pretenda adelantar a un vehículo que circula más lento que nosotros. Entonces sí que podremos situarnos en el carril izquierdo. Pero la regla de oro es que, tanto en poblado como fuera de él, siempre que queramos abandonar una glorieta, deberemos estar situados previamente, y con la suficiente antelación, en el carril derecho. Si tenemos dudas, pensemos que las rotondas son vías normales, pero con forma de curva, así que las normas que rigen son las mismas que para el resto de las carreteras.

Los dos vídeos que acompañan a este post ayudarán a entender mejor las cosas. En el primero de ellos, veremos una explicación detallada de cómo deben realizarse las maniobras, y en el segundo podremos ver a un policía municipal que se pone en el medio de la rotonda para obligar a todos los que pasan a trazar correctamente la misma.

¿Están de acuerdo con lo expuesto? Espero sus comentarios.


Si este artículo les ha gustado, les agradecería que le diesen la máxima difusión a través de las redes sociales.

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4 comentarios sobre “La regla de oro de las rotondas

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Yo me encuentro que muchos conductores hacen “un recto”, entrando a toda velocidad por el interior, y sin poner intermitentes salen ignorando y cortando el camino a los que circulan por el carril derecho, si hablamos de camiones o autobuses debido a su gran volumen, la cosa empeora; mi consejo es dejarlos pasar y así evitarse sustos.
    Un saludo.

    1. Esa es la norma más razonable, Xavi. Sin embargo, en ciertas rotondas -casi siempre urbanas- se produce una especie de colapso por irracionalidad. El ayuntamiento decide poner una rotonda que no hace ninguna falta en un lugar absurdo, sin sitio suficiente para ponerla. Y es en esas rotondas irracionales en las que más problemas hay porque nadie sabe cómo trazarlas. En el Facebook del alcalde de mi ciudad está todos los días presumiendo de lo encantados que han quedado los habitantes de un barrio de las afueras con su nueva rotonda. Y solo van a conseguir que haya más atascos y más golpes, porque han estrechado los carriles de la única calle por la que se puede acceder al barrio. Han puesto unas medianas muy anchas de asfalto y una rotondita enana en el medio. Pero lo mejor es que han puesto un semáforo justo antes de acceder a ella. Un semáforo que supuestamente está pensado para que crucen los peatones, cuando ellos lo podrían hacer cien metros antes o después de la glorieta. Absurdo.

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