Tren de noche a Lisboa, un título sugerente para una película algo previsible

Ni es tan mala ni tan lenta como algunos críticos han dicho, ni es un thriller intenso como la productora ha promocionado. Tren de noche a Lisboa es, sobre todo, una historia acerca del amor y la amistad durante la Revolución de los Claveles.

Cartel-tren-de-noche-a-lisboa
Cartel de Tren de noche a Lisboa – Foto: http://www.sensacine.com/

En el relato de Jorge Luis Borges Funes el Memorioso, se describe a un joven, Ireneo Funes, que tras perder el conocimiento en un accidente comienza a poseer una memoria prodigiosa, que le permite recordar absolutamente todo lo que pasa por delante de sus ojos. Algo parecido le sucede (o al menos es un personaje de resonancias borgeanas como Funes el Memorioso, aunque sea tangencialmente) a la joven Estefania de la película Tren de noche a Lisboa. Un papel encarnado en su versión juvenil por la fascinante Mélanie Laurent, cuyo gran don es tener una enorme capacidad para memorizar cualquier cifra o dato que se le presente. Algo que le facilitará mucho las cosas a los resistentes portugueses que tratan de derribar el gobierno de Marcelo Caetano. En virtud de su prodigiosa memoria, ya no les será necesario mantener registros escritos de los militares dispuestos a rebelarse contra el gobierno portugués, debido a que ella los guarda todos en su cabeza. Pero no será este el único eco borgeano de la película porque en un momento dado, el protagonista de esta historia, Amadeu (Jack Huston), fantasea con su amada Estefania sobre la invención de un lenguaje que solo ellos entenderían y que serviría para describir su amor.

Pero Tren de noche a Lisboa no es lo que parece a primera vista. El título es verdaderamente sugerente. Y lo es más aún el comienzo de la película, con un profesor de latín que evita el suicidio de una joven que está a punto de tirarse por un puente en Berna. El profesor Gregorius (Jeremy Irons) la salva; sin embargo, la joven termina por desaparecer olvidándose de su chubasquero rojo. Será en el bolsillo de esa prenda donde encuentre un pequeño libro titulado El orfebre de las palabras y un billete para el tren nocturno a Lisboa que está a punto de salir esa misma tarde. Impulsado por la necesidad de saber más de esa mujer, e intrigado por la historia reflejada en el libro, el profesor Gregorius se sube al tren.

Escena de la película con un Mercedes Clase S (W116)
Escena de la película con un Mercedes Clase S (W116) – Foto: http://www.sensacine.com/

Aunque pueda parecer el argumento de un thriller de ritmo poderoso —así es cómo ha tratado de promocionarlo la productora— realmente nos encontramos ante el relato de un triángulo amoroso entre dos amigos y una bella mujer. Los tres confunden sus sentimientos y viven su amistad tan intensamente que terminan causando sufrimiento y dolor a todos los que les rodean. Pero si la cinta puede resultar interesante por la intensidad de esos sentimientos, creo que el error es tratar de dar la sensación de que nos encontramos ante una historia de suspense que en ningún momento llega a despegar. Se supone que tenemos que creernos que todo lo que se oculta tras el misterioso libro de El orfebre de las palabras, escrito por Amadeu hace muchos años, es apasionante. Sin embargo, conforme el profesor Gregorius va descubriendo los acontecimientos, mientras se reúne con todos aquellos que trataron con los protagonistas, la historia parece desinflarse. Porque por mucho que parezca que nos encontramos ante una trama política de traiciones y asesinatos, no es más que un triángulo amoroso clásico y algo manido en el que todos sufren y rompen sus promesas de amistad eterna.

La sensación que transmite la película es muy familiar. Incluso diría que en determinadas escenas aparecen algunos deja vu. Por momentos me parecía estar viendo La casa de los espíritus (basada en la novela homónima de Isabel Allende). Me dije a mí mismo que el rodaje se había llevado a cabo en Lisboa y los protagonistas también combatían contra una dictadura. Cuando la terminé de ver, busqué un poco de información y me encontré con que el director era el mismo de La casa de los espíritus: Bille August. Este realizador danés se está especializando en adaptar para el cine novelas superventas, ya que Tren de noche a Lisboa es un best seller del escritor suizo Pascal Mercier.

Lo más destacado, además del Mercedes Clase S (W116) de los años setenta que conduce Amadeu y el Mercedes Clase A actual que maneja Mariana (Martina Gedeck) por las empinadas cuestas lisboetas, son las brillantes actuaciones de Jeremy Irons, Bruno Ganz y Mélanie Laurent.

¿Han visto esta película? ¿Qué opinan sobre ella?

 

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Imágenes tomadas en Internet de los sitios web 

http://www.sensacine.com/

http://elpalomitron.com/

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2 comentarios sobre “Tren de noche a Lisboa, un título sugerente para una película algo previsible

  1. Vi el cartel de esta peli la ultima vez que fui al cine, aunque ibamos a tiro hecho y entramos al Gran Hotel Budapest, pero despues de leer tu critica me parece interesante por el argumento, las localizaciones y el Clase S.

    Un saludo

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