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Hay un dicho que asegura que los coches deben ser alemanes, las motos japonesas y los trajes italianos. Pese a que el argumento es algo simplista, no le falta razón al axioma. En este artículo profundizaré en lo expuesto ayer sobre los coches italianos, y veremos que en cuanto a fiabilidad tienen peor fama que los alemanes, Pero también explicaré que lo más destacado de la industria automotriz italiana, el diseño, tiene mucho que ver con la espectacular moda italiana.
 
Giovanni Agnelli en los años setenta - Foto: www.tumblr.com

Giovanni Agnelli en los años setenta – Foto: http://www.tumblr.com

La foto que encabeza este post es de Gianni Agnelli. Parece ser que la instantánea se tomó en los años 70 y en ella aparece el propietario de la Fiat ataviado al más puro estilo italiano. Viste con una camisa azul marino de estilo vaquero sobre otra amarilla y un colorido pañuelo anudado en el cuello. Junto al llamativo cinturón, destaca el reloj sobre el puño de la camisa. Pero lo que más llama la atención son sus enormes gafas de sol, casi del tamaño del parabrisas de uno de los coches que fabricaba por esa época. Muchos de los lectores al ver la foto habrán pensado que se trataba del típico hortera italiano, sin embargo l´Avvocato pasó a la historia, no sólo como uno de los grandes industriales europeos, sino también como uno de los caballeros más elegantes de su época. Creo que esta foto explica por sí misma todo lo bueno y lo malo de los coches italianos, ya que en el país transalpino entienden en algunas ocasiones la elegancia -tanto en los automóviles como en la ropa- de un modo muy sui generis y son capaces de caer en un barroquismo kitsch de lo más hortera con tal de ensalzar la originalidad, la belleza y el estilo propio.

Uno de los elementos característicos de los vehículos italianos es el diseño. Es muy complicado no distinguir a primera vista un modelo italiano. Y es que, como he dicho en el párrafo anterior, los italianos arriesgan siempre hasta el límite en lo que a cuestiones estéticas se refiere. Es como si cogiésemos a un niño fantasioso de 10 años y diésemos rienda suelta a su imaginación. Muchos de los coches que crean parecen tan sólo prototipos que nunca podrían ver la luz. En aras de la originalidad son tan atrevidos saliendo a la calle ataviados del modo más estrambótico y exagerado que se les ocurra, como audaces cuando diseñan cualquier tipo de automóvil, ya sean deportivos, berlinas o utilitarios. El departamento de diseño de una marca italiana tiene que ser uno de los lugares de trabajo más entretenidos y apasionantes que puede haber en el mundo laboral. Da la impresión de que la creatividad fluye a raudales y cualquier idea es respetada, acogida y llevada a producción. En ocasiones han creado maravillas como el Ferrari F430 F1 o el Alfa Romeo Giulia Tubolare Zagato, aunque también se han descolgado con aberraciones estéticas como el Fiat Multipla, o modelos excesivamente particulares —todo es cuestión de gustos— como el Lamborghini LM002.

Ferrari F430 F1 - Foto: http://es.rentbull.es/

Ferrari F430 F1 – Foto: http://es.rentbull.es/

Es evidente que todos los fabricantes guardan en su historial un baúl lleno de fracasos, de coches excesivamente vanguardistas que no llegaron a calar en el público, de vehículos que no fueron afortunados en el reparto de la belleza. No sólo los italianos han diseñado automóviles feos, porque en el museo de los horrores nos encontramos a ingleses, alemanes, suecos, japoneses y americanos a partes iguales. Pero sí que es cierto que en Italia es donde más arriesgan. Y sólo el que se arriesga puede resultar triunfador si tiene suerte. No obstante esos órdagos estilísticos no siempre salen bien y en más de una ocasión se han caído estrepitosamente con todo el equipo.

En una de las cosas en la que más destacan los italianos es fabricando deportivos. Para los amantes de los coches, donde se encuentre un enrazado deportivo italiano, que se quiten los sosos alemanes o los clásicos ingleses o los toscos americanos. El que no haya tenido la oportunidad de conducir un Ferrari o un Lamborghini, no sabe lo que es un superdeportivo con todas las letras. Hay que sentir desde dentro la exuberancia y la fuerza bruta de estas máquinas pensadas para ganar. Porque los italianos, en esto de los coches, al igual que en el fútbol, juegan a ganar. Por eso siempre han destacado sobretodo en el mundo de la competición. Escuderías como Ferrari, Alfa Romeo o Lancia lo han ganado todo.

Alfa Romeo Giulia Tubolare Zagato - Foto: http://onlycarsandcars.blogspot.com.es/

Alfa Romeo Giulia Tubolare Zagato – Foto: http://onlycarsandcars.blogspot.com.es/

Pero en el reverso de la moneda nos encontramos con las críticas por su poca fiabilidad. Es común en muchos lugares que los vehículos italianos tengan fama de romperse más a menudo que el resto de sus competidores. Como muestra, no me resistiré a relatar la anécdota que siempre cuentan los empleados de Lamborghini: como expertos fabricantes de tractores, tenían un bagaje suficiente para convertirse en fabricantes de deportivos, debido a los reiterados fallos mecánicos de Ferrari. Hubo una época en la que se decía que los clientes que recogían su Ferrari recién comprado en Maranello, no eran capaces de recorrer los 17 kilómetros que distan hasta Módena sin tener que ser asistidos por una grúa. Al parecer, Ferruccio Lamborghini era un gran cliente de Ferrari, pero como otros muchos estaba cansado de los múltiples problemas técnicos que le causaban sus modelos. Tan harto estaba de las averías que un día se quejó ante el mismísimo Enzo Ferrari, quien se lo quitó de en medio con cajas destempladas diciendo: “un fabricante de tractores no me va a enseñar cómo hacer autos deportivos. Aquello fue lo mejor para convencerle de un proyecto que llevaba tiempo en su mente: abrir una división en su fábrica para construir superdeportivos. Y no lo hizo mal del todo.

El caso es que la poca fiabilidad mecánica es un estigma que siguen arrastrando muchos de los coches italianos, sobretodo los de gama media. Esa negativa fama hace que su precio en segunda mano presione a la baja, ya que la gente sobretodo teme que un vehículo de ocasión de una marca italiana le acabe saliendo rana y le cueste un dineral. ¿Qué opinan ustedes?

Coches italianos (I): la bipolaridad

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4 pensamientos en “Coches italianos (II): diseño frente a fiabilidad.

  1. Pingback: Coches italianos (I): la bipolaridad | Wanderer 75

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  3. Pienso que los coches italianos pecan de mucha electrónica, lo que a veces se traduce en averías; que eso sí, suelen ser de poca importancia. Pero en cuanto a mecánicas, son bastante fiables. Como ejemplo pongo los motores JTD. Al fín y al cabo, averiarse se averían todos; alemanes, franceses, etc.

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