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Hace un tiempo escribí sobre la importancia del rutómetro, que no era otra cosa que la hoja de ruta que hay que realizar. Hoy en día, para la vida normal, han quedado algo obsoletos al ser sustituidos por el navegador GPS, que es un sistema que comprende e interpreta mejor los mapas que un acompañante humano, y además da mejores indicaciones que los amigos o familiares que suelen sentarse junto al conductor. Como habrán intuido ya por el título, hoy voy a escribir sobre los copilotos.
Copilotos - Foto: www.lacuneta.net

Copilotos – Foto: http://www.lacuneta.net

En competiciones de rally, los copilotos son fundamentales. Se podría decir que son los ojos y el cerebro del conductor, ya que mientras uno conduce, el otro se encarga de lo demás. Su trabajo empieza en los entrenamientos, cuando el piloto le va dictando todas las particularidades del terreno, tipos de curvas, distancias, estado de la carretera,… El copiloto va anotando todo la información que le puede ser útil al conductor, para que durante la carrera se la vaya cantando. En caso de que el copiloto se despiste, como mínimo perderán un tiempo precioso, si es que no terminan sufriendo un accidente ya que el piloto confía ciegamente en las indicaciones de su compañero.

Aunque una de las funciones de un copiloto es la de animar y motivar al piloto, en muchas ocasiones es suficiente con no causarles más tensión de la necesaria. Una norma que parece que el copiloto protagonista del siguiente vídeo no termina de entender.

Evidentemente, el mundo real no es una competición y la conducción normal en carretera no requiere de las indicaciones precisas de un experto sentado a nuestro lado. Sin embargo hay mucha gente que piensa que al “acomodarse” en el asiento de la derecha tiene que controlar hasta lo último que sucede a su alrededor, como si estuviesen en una carrera. Son esos molestos acompañantes que se empeñan en escudriñar la carretera dispuestos a avisarnos de cualquier posible incidencia que pueda surgir. A priori, cuatro ojos ven más que dos, con lo que esa ayuda nunca viene mal, pero en la práctica es muy incómodo realizar un viaje largo con alguien al lado que va completamente tenso, que no descansa en ningún momento, que está a punto de agujerear la moqueta con sus intentos de pisar un imaginario pedal de freno como si de un coche de autoescuela se tratara. Y si eso es fastidioso, mucho más aún lo es si el controlador compulsivo se sienta en el asiento trasero. Si no le ha quedado más remedio que colocarse atrás, tengan por seguro que se situará en medio, entre las dos butacas delanteras. Cuando menos se lo esperen, notarán como la cabeza del copiloto vocacional emerge desde atrás hasta posicionarse a la altura de la caja de cambios, lo que nos hace pensar que, como ET, tiene el cuello articulado y puede estirarlo o encogerlo a su conveniencia.

Hagan un poco de memoria. Ya verán cómo conocen a alguien así. Suelen ser esos compañeros de viaje coñazo que tan bien retratan los oyentes de “Herrera en la Onda”. En este corte que a continuación les pongo, pueden escuchar como los “fósforos” de Carlos Herrera llaman al programa para contar sus anécdotas más divertidas con amigos y conocidos que les acompañaban en el asiento derecho de su vehículo. Les advierto por anticipado que este audio dura 45 minutos, pero realmente compensa dedicarle un ratillo porque lo van a pasar bien de verdad. En caso de que tarde mucho en cargar, pueden pinchar en el enlace para escucharlo en este enlace de Ivoox.com donde se oye sin ningún problema.

http://www.ivoox.com/fosforos-copilotos-coche-insoportables_md_2344779_1.mp3″ Ir a descargar

He de reconocer que, tras escuchar el programa, hasta yo mismo me reconozco en ciertos comportamientos relatados por los oyentes. En general, como no estoy acostumbrado a sentarme en el asiento del copiloto, la perspectiva que se obtiene en esa parte del coche se me hace extraña y me da la sensación de que no tengo el dominio del automóvil, lo cual me genera estrés y ansiedad. De todos modos, si no veo un peligro muy inminente, intento quedarme callado y confiar en quien conduce.

Habitualmente, si todo va bien, suelo ser un acompañante entretenido, creando conversaciones sobre innumerables temas. Y es que aunque la gente prefiere las tertulias de café, creo que el coche es un lugar propicio para una charla sosegada y tranquila. El problema es que no todo el mundo lleva bien la cháchara en el automóvil, con lo que los que somos algo parlanchines podemos ponernos más pesados de la cuenta. Si es así, intenten hacer una prueba como la realizada con este Renault Twingo en el “infierno verde” de Nürburgring. Proporciónenle a su copiloto una pecera llena de agua, para que se concentre en que no se le salga ni una gota, o que al menos consiga que el pez no salga disparado fuera del recipiente. Si es tan bella como la protagonista de este último vídeo, no creo que les importe que se le derrame un poco por encima.

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2 pensamientos en “Los copilotos en un viaje en coche

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